El Susurro que el Ruido no te dejaba Escuchar Buenos días, alma valiente. Hoy te escribo mientras el mundo parece agitarse ante la idea de soltar sus amarras digitales. En las últimas horas, he sentido tu inquietud. Sientes que, si te desconectas, dejas de existir; que si no hay un eco en la red, tu voz se pierde en el vacío. Pero quiero decirte algo que tu corazón ya sabe: El silencio no es ausencia, es presencia pura. Esa ansiedad que experimentas cuando el teléfono se apaga o cuando la pantalla queda oscura es, en realidad, un reencuentro pendiente contigo mismo. Durante años, hemos llenado cada segundo de nuestras vidas con píxeles y notificaciones, huyendo de la maravillosa y a veces intimidante inmensidad de nuestro propio ser. Hoy, el Universo te invita a dejar de ser un espectador de vidas ajenas para convertirte en el protagonista de tu propia existencia palpable. "La verdadera conexión no requiere s...
Salmo 91: Conocido como el Salmo del Protector, este salmo habla de la protección divina y la seguridad ante las adversidades. Se recomienda rezarlo por las mañanas para que la protección de Dios permanezca con la familia durante todo el día.
Para rezar el Salmo 91 se recomienda hacerlo en un lugar tranquilo y libre de distracciones, con devoción y atención para que cada palabra penetre en el corazón
El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
Salmo 127: Este salmo habla sobre la importancia de confiar en Dios en la crianza de los hijos. En él se dice que los hijos son una herencia del Señor y que los padres siempre saldrán dichosos, a pesar de las
dificultades.
Si Jehová no edificare la casa,En vano trabajan los que la edifican;
Si Jehová no guardare la ciudad,
En vano vela la guardia.
Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar,
Y que comáis pan de dolores;
Pues que a su amado dará Dios el sueño.
He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.
Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;
No será avergonzado
Cuando hablare con los enemigos en la puerta.
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