Desde mi faceta más espiritual, este es un momento de oscuridad profunda. Estamos viendo cómo el ego de los poderosos arrastra a inocentes a la tumba. Mientras los políticos celebran "operaciones letales", hay familias llorando en Teherán y en Tel Aviv. Que Jehová nos agarre confesados, porque cuando los hombres juegan a ser Dios con drones y misiles, la humanidad es la que siempre pierde.
Desde mi faceta más espiritual, este es un momento de oscuridad profunda. Estamos viendo cómo el ego de los poderosos arrastra a inocentes a la tumba. Mientras los políticos celebran "operaciones letales", hay familias llorando en Teherán y en Tel Aviv. Que Jehová nos agarre confesados, porque cuando los hombres juegan a ser Dios con drones y misiles, la humanidad es la que siempre pierde.
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